MI COLEGIO ES EL MEJOR
El martes 30 de junio, se llegó a cabo el Concurso Estudiantil "Mi Colegio es el Mejor". Una experiencia más en un evento grande, cada vez mejor para transmisión, me sirve para mis siguientes labores. Este novedoso evento lo viví de una manera, y esta manera está plasmada en los siguientes productos:
VIDEO SHORT
Aprendizajes y Contingencias
La verdadera prueba de fuego para un comunicador no se encuentra en la rigidez de los manuales teóricos, sino en la capacidad de dominar el caos en tiempo real. El pasado 30 de junio, el patio de la universidad se transformó en un escenario vibrante e impredecible durante la ejecución de "Mi Colegio es el Mejor", el proyecto central de nuestro curso de Organización de Eventos. Lejos de la atmósfera controlada a la que estaba acostumbrado en auditorios cerrados, esta actividad al aire libre nos enfrentó a la energía desbordante de decenas de niños de sexto de primaria que asistieron dispuestos a defender los colores de sus instituciones a través de dinámicas lúdicas sobre historia. En este engranaje colectivo, la responsabilidad del registro y la transmisión en vivo de la primera mitad de la jornada recayó sobre mi compañera Loren y sobre mí; un reto que asumí con el compromiso de llevar la mejor calidad posible a las pantallas mediante el uso de un celular de alta gama y un micrófono profesional de alta fidelidad.
Desde los primeros minutos del evento, quedó en evidencia que la psicología del público infantil exige una versatilidad absoluta. Los estudiantes de la I.E. 10111 Nuestra Señora de la Asunción, la I.E. 10104 Juan Fanning García y la I.E.P. El Peregrino desbordaron el recinto con una efervescencia acústica y visual que amenazaba constantemente con romper la escaleta del programa. Ante esta realidad, nuestro rol como organizadores nos obligó a ser multifuncionales. Ninguna tarea fue ajena; operamos como un solo bloque humano para sostener la continuidad de la actividad.
Sin embargo, el entorno del directo digital siempre guarda un margen para la desconcertante realidad de los servidores. Durante todo el bloque de apertura, que abarcó desde el saludo protocolar hasta el intermedio del refrigerio, la interfaz de monitoreo técnico me indicaba que emitíamos en un formato horizontal óptimo y limpio. El problema surgió al cortar la señal para ceder el turno al segundo equipo de producción: la plataforma digital procesó y almacenó el archivo definitivo en un formato estrictamente vertical. Debo admitir que la situación me generó un profundo enojo y frustración en el momento. No obstante, este incidente se convirtió en una valiosa lección de autocrítica: estar habituado a la lógica de otras consolas y flujos de trabajo me generó un exceso de confianza, olvidando la regla de oro de testear minuciosamente los algoritmos de la red social antes de salir al aire. A pesar del percance estético, el dinamismo visual y la nitidez del audio captado por el micrófono se mantuvieron intactos, salvando la experiencia para la audiencia remota.
El desenlace de la competencia inyectó una última dosis de adrenalina y gestión comunicativa. Tras una serie de rondas de preguntas sumamente reñidas, la I.E. 10104 Juan Fanning García se alzó con el triunfo definitivo de la edición. Administrar ese clímax emocional, donde la euforia desmedida de los ganadores chocaba con la evidente tristeza de los demás niños, requirió de nosotros una enorme capacidad de empatía y comunicación asertiva, logrando que cada delegación se marchara a casa sintiendo que su esfuerzo académico había sido valorado y respetado.
Al concluir la jornada, mientras guardaba los cables y desconectaba los equipos con el peso del cansancio físico encima, me llevé una certeza fundamental para mi futuro profesional: la excelencia en la producción de eventos no radica en la ausencia absoluta de fallas, sino en la madurez técnica y humana para resolver los imprevistos sobre la marcha. Esta experiencia real nos devuelve a las aulas de la universidad con una perspectiva infinitamente más amplia, sensata y realista de lo que verdaderamente implica comunicar y producir en vivo.
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